Bath, una ciudad mágica

Me ha parecido importante incluir en el blog un post sobre Bath, la ciudad que nos unió y donde nos convertimos en amigas. La ciudad que fue nuestro hogar durante un año, que tanto nos ha enseñado y donde tantas experiencias hemos vivido.

Bath es una pequeña ciudad del sur de Inglaterra sacada de un cuento de hadas que tan sólo con pisarla te traslada a la Inglaterra de Jane Austen y puede presumir de haber sido reconocida como Patrimonio de la Humanidad. Gracias a los arquitectos John Wood el Viejo y John Wood el Joven, padre e hijo y responsables de obras tan importantes como The Circus o The Royal Crescent, esta ciudad es un ejemplo de arquitectura georgiana.

En Navidad, la ciudad, cubierta bajo un manto de nieve, se tiñe de color con miles de luces iluminándola y un lugar obligado para visitar es el mercado navideño, que se organiza al lado de la Abbey cuenta con puestos de todo tipo para encontrar el regalo perfecto.

Pero Bath no sólo es historia. Es moda y tendencias. Gastronomía y folclore. Cultura y sabiduría. Es vida. Es magia.

Qué ver

Dar un paseo por esta ciudad implica toparse con algún monumento o edificio emblemático. No os voy a hacer una lista de todos ellos porque para eso ya están las guías de viaje. Voy a hablaros de aquellos lugares especiales para nosotras, los sitios a los que íbamos como un lugareño más. 

The Royal Crescent: lugar de referencia para cualquier bathonian. Es una sucesión de 33 edificios con forma semicircular que dan lugar a una gran fachada. Delante de este monumento, hay una gran campa que, en cuanto sale un rayo de sol, se llena de jóvenes y turistas en busca de un trozo de hierba para disfrutar del buen tiempo. Para nosotras es un lugar especial porque, a parte de vivir muy cerca, nos juntábamos allí, siempre que el tiempo lo permitía, para hacer picnics. En verano, pasábamos noches enteras tiradas en esa campa hablando y hablando. Además, el Royal Crescent vio como nos juntamos, por última vez, el grupo de amigos antes de separarnos y volver a nuestras respectivas ciudades. Es nuestro lugar.

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Un día de picnic en el Royal Crescent

The Roman Baths: son las termas romanas situadas en el centro neurálgico de la ciudad, un edificio por el que pasábamos a diario y entrábamos a menudo, porque es gratis para los residentes. 

Fashion Museum: Este museo hace un recorrido por la historia de la moda y en él puedes probarte trajes antiguos, haciendo especial hincapié en los corsés y crinolinas, experimentando así la sensación de vestir como una mujer de la época.

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De modelo en el Fashion Museum
De compras por Bath

Nuestras paradas obligatorias son tres tiendas que nos apasionan desde la primera vez que pisamos Inglaterra: The White Company, Cath Kidston y Lush. Además, no podemos olvidar firmas tan british como Dorothy Perkins o el mítico DebenhamsEntre las tiendas más curiosas que encontramos, cabe destacar December 25th, un lugar donde puedes encontrar todo tipo de accesorios para pasar la Navidad más mágica.

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Disney Store es otra parada obligatoria
Gastronomía en la ciudad

Eso de que en Inglaterra se come mal es un mito; de hecho, la comida típica inglesa es todo un manjar. El local más famoso de toda la ciudad es el Sally Lunn´s situado en la casa más antigua y llena de historia de Bath. Aunque inicialmente fue una panadería, a día de hoy se ha convertido en un museo y restaurante donde se sirven desde desayunos hasta cenas y ofrecen todo tipo de comidas y bebidas. Claramente no te puedes ir de ahí sin probar el Sally Lunn Bun un bollo de pan cuya receta es de 1680. Otro lugar de culto es el restaurante del famoso chef Jamie Oliver; en pleno centro de la ciudad, este local ofrece las mejores recetas italianas y tiene una terraza con unas vistas impresionantes.

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Si te entra la morriña y quieres comida mediterránea siempre puedes ir a La Perla y comerte una buena paella o a Tilleys Bistro, un restaurante francés muy recomendable.

Para empezar la noche con unos cócteles, sin duda en el Opium Bar y para seguir la fiesta el Opa,  nuestro local por excelencia donde cada miércoles se celebraba la Spanish Party.

Dónde quedarse

Como he trabajado allí y sé cómo se hacen las cosas, mi recomendación absoluta es Brooks Guesthouse, un Bed&Breakfast, situado a 10 minutos andando del centro de la ciudad y a 5 del famoso Royal Crescent y Victoria Park. Tiene 21 habitaciones, todas son diferentes y están recién reformadas. Lo mejor, para mí, son las amenities que son de The White Company. ¿Hemos comentado alguna vez que nos encanta? 😉

Tampoco tiene desperdicio el desayuno. Hay el típico English Breakfast, con huevos, beicon, salchichas y champiñones; Eggs Benedict con beicon o Eggs Florentine con espinacas, Bagel de queso y salmón; y por supuesto, las French Toast. Además de una selección de fruta, yogures y cereales caseros.

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La tirolina de Victoria Park no tiene desperdicio

Have fun and enjoy the city!

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